...Y es que hubo una noche sólo para tomar vino, y comer por supuesto.
Los otros días una argentina que vive acá hace bastante, recibió una invitación a la exposición de vinos argentinos, mejor dicho, mendocinos. Y como no quería ir sola me invitó....No lo dudé un instante y al momento que aceptaba, ya tenía el bolsito preparado.
Nos tomamos un colectivo que salió tempranísimo desde otra ciudad cerquita a Toyota (Chiryu), a la que me llevó Pablo, pobre...le tocó madrugar...Y después de 5 horas de viaje habíamos llegado a Tokyo.
Algo muy cómico que hacen los choferes mientras manejan, es que te dicen todo lo que hacen y van a hacer. Como este chofer, que por causa de que ese día era feriado, muchos aprovechaban para viajar y la autopista estaba congestionada, entonces ya 2 horas antes, por el micrófono nos lo avisó y pidió disculpas por las dudas que vaya a llegar unos minutos tarde a la capital nippona...Y resultó que llegó a tiempo!
En la foto, frente a la entrada principal de la estación de trenes de Tokyo.
Almorzamos ahí mismo, en la estación. Hay una especie de centro comercial en el subsuelo, como una ciudad subterránea, pero sólo de negocios...Donde podría pasar horas, recorriendo tiendas de ropa, accesorios, zapaterías, y un sin fin de restaurants y cafecitos...Pero había que ir al hotel a cambiarse para el evento. No sin antes pasar por el shopping y de paso maquillarnos.
Y ahí hay tema como para otro capítulo, pero diré que nada se libra al asar o a la subjetividad ni en el maquillaje. Eso de la maquilladora, "te pongo este color que me parece te va a quedar bien", No. nada de eso...Sino, fibra óptica con zoom en mano, conectada a una computadora con pantallita que decía qué color de base de maquillaje era compatible para mi piel, y a aplicar lo que la computadora dijo.
Yo, poniéndome linda en un negocio de maquillaje japonés, foto de la izquierda. En la foto de la derecha, la máquina que muestra en qué exoectro de colores está mi piel.
Yo, sólo me senté, cerré los ojos y me dejé transformar de bestia en bella?...buehh, al menos en alguien más presentable.
Ya sólo quedaba cambiarse y llegar a la expo. A tomaaar se ha dicho me dije una vez ahí, y alcancé a probar uno vinazos como malbec 2005 reserva de la bodega "Lagarde", para mí el más rico de la noche...En el interín hasta degustar el próximo vino, engullí todo tipo de platitos con delicias como hamburguesitas de cerdo, ensaladitas con brotes de soja y otros vegetales, canapes con salmón y queso blanco...mmmm. pero lo mejor fue comer empanadas!! Y mendocinas...sí con la relación 2 a 1 (2 partes de cebolla rehogada por 1 parte de carne molida) palabra del cheff que vino de Mendoza sólo para armar empanadas en vivo, delante de todos los agasajados. ´
Ya estaba lista para beber el malbec de la bodega "Norton", cosecha 2006, cuando apareció un señor viejito que se presentó preguntando quién era yo, si estaba con alguna de las bodegas...Y yo sin mucho pensar le respondí que yo no estaba con ninguna bodega en particular sino que estaba con todas...Se sonrió, y me dijo que era el embajador de Argentina, glup! Me presenté con más formalidad y charlamos un rato. Me contó que este evento es la 3º vez que se realiza acá en Japón. La idea es mostrarle, más que nada a los empresarios nuestros productos y darlos a conocer a todos. Exactamente 15 bodegas estuvieron...y yo solo tomé de 2! :(
Foto de la revista que entregaban en la entrada de la expo.
Mirando en
la página oficial, se ve que se expone en muchas partes del mundo. Yo ni enterada!
En esta foto, posando junto al embajador de Argentina en Japón.
La verdad que me encantaría trabajar de embajadora, no parece muy estresante el laburo!
En medio del evento había una escenario, que confieso tropecé en varias oportunidades...Y es que iban a bailar tango. Fue la pareja Hiroshi & Kyoko, los ganadores del mundial de tango.
Estuvo muy bueno todo, y lo mejor enterarme que algo se hace por "meter" los vinos argentinos a este mercado. Pero aún, sigo sin verlos en muchas góndolas de supermercados, por acá. Quizás porque hay pocos argentinos o tal vez que haya que ponerle más pilas al marketing...no lo sé. Pero mirá que habiendo japoneses con sed de tintos argentos. Un japonés que conocí ahí me preguntó si todavía se fabrica el vino "Uvita", que a él le encanta, pero que no ha visto estando aquí.